miércoles, 16 de marzo de 2011

Me he dado cuenta de que aunque no tengas una sonrisa perfecta, cada vez que se curvan tus labios ese efímero instante se convierte en algo mágico que me gustaría que durara siempre. Que aunque tus manos sean torpes, cuando me quitas una pestaña de la mejilla siento que podría sobrevivir sin cualquier cosa, a excepción de tus caricias. Que aunque te rías como un niño de cinco años, cada vez que lo haces el mundo es un poco menos malo. Que aunque te encanta decirme que soy tonta perdida, cada vez que paso de ti eres tú el que vienes a buscarme. Que aunque intentes aparentar que todo va bien, cada vez que dejas caer los brazos sé a ciencia cierta que algo va mal. Que aunque me meta contigo, con tu pelo, con tu polo radioactivo, cada vez que debo despedirme de ti sé que no volveré a ser tan feliz hasta que te vuelva a ver. Que aunque delante tuyo en ocasiones actúo como si no me fuera la vida en que palabra de más o de menos que sale de tu boca, cada vez que hablas de ella es como una pequeña venganza por algo que hice en otra vida. Que aunque tenga que estropear esos momentos, como tu dices, cada vez que te quedas mirandome en silencio tengo que correr hacia ti. Me he dado cuenta de que aunque intente ocultarlo, que aunque me refugie tras un "este niño es insoportable", cada vez que te brillan los ojos mi corazón se muere de amor por ti.

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